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jueves, 9 de junio de 2022

Por qué y qué tan común es ver a los muertos (¿fantasmas?), según la ciencia

¿Realmente puedes ver fantasmas? Hay personas que aseguran que lo han hecho, aunque no es como en las películas, donde espíritus furiosos aparecen para aterrorizar a quienes los molestan. Pero ¿hay ciencia detrás de todo eso?

En la película de fantasmas, Sexto Sentido, Bruce Willis conoce a un niño que puede ver fantasmas todo el tiempo, está rodeado de los espíritus de las personas que dejaron asuntos pendientes después de morir y que necesitan su ayuda para finalmente poder “cruzar al otro lado”, de hecho eso es algo que el cine ha explorado de muchas formas, pero, en el mundo real, de lo que se habla es de poder ver a nuestros seres queridos una última vez.

Racionalmente, pensamos que eso es imposible, que los fantasmas no existen y que experimentar una visión es una señal de locura o al menos de que estás teniendo una alucinación, pero en el fondo todos nos preguntamos si es una especie de don que algunos tienen y que crea un puente entre el mundo de los vivos y el del más allá.

En el siglo 19, las sesiones de espiritismo incluso se volvieron muy populares, e incluso los ricos y poderosos contratan Médiums (que incluso aparecen en series de terror como Penny Dreadful) para contactar al otro lado. Lo que pasa es que todos queremos saber, en el fondo, si hay algo después de la muerte.

¿Puedes ver fantasmas, por qué algunas personas dicen que lo hacen?

Sigmund Freud decía que esto es en realidad una "psicosis delirante", donde el dolor haber perdido a alguien provoca una alucinación o una locura momentánea que puede llevar a ver figuras, caras o hasta percibir aromas relacionados con la persona en cuestión Freud escribió en su ensayo de Duelo y Melancolía, de 1917, que la solución era dejar ir a esa persona y cortar los lazos para que las visiones dejaran de suceder.

De acuerdo con Freud, ver fantasmas no es algo sobrenatural o especial, sino el resultado de un dolor profundo y de tener una fuerte conexión con una persona que murió. Se trata de una especie de mecanismo de defensa para lidiar mejor con la pérdida. W. Dewi Rees realizó un estudio en 1972 de viudas y viudos galeses, donde encontró algo similar a Freud, que las personas presentan este tipo de visiones cuando están pasando por un momento de dolor y duelo.

El estudio reveló que más de un tercio de los viudos seguía sintiendo la presencia de sus seres queridos, mientras que el 13% había escuchado la voz de su ser querido muerto, el 14% lo había visto y el 3% había sentido su toque. Otro estudio japonés encontró que el 90% de las viudas reportan sentir la presencia de su pareja fallecida.

Pero, ¿qué pasa cuando no es un ser querido, o cuándo se reportan estas visiones antes de saber que una persona había muerto? De ahí es de donde vienen las creencias paranormales, y a la existencia de personas que tienen un don especial que les permite contactar a los muertos.

En un estudio publicado en el Journal Mental Health, Religion and Culture, que incluyó a 65 médiums de la Unión Nacional de Espiritistas, encontró que los médiums suelen tener actividades mentales inmersivas, incluso pueden experimentar estados alterados de conciencia. El estudio dice también que creer en lo paranormal puede ser un factor que lleve a tener este tipo de visiones.

"Nuestros hallazgos dicen mucho sobre el 'aprendizaje y el anhelo'. Para nuestros participantes, los principios del espiritismo parecen dar sentido tanto a las experiencias extraordinarias de la infancia como a los frecuentes fenómenos auditivos que experimentan como médiums. Pero todas esas experiencias pueden resultar más de tener ciertas tendencias o habilidades tempranas que simplemente creer en la posibilidad de contactar a los muertos si uno se esfuerza lo suficiente", dijo el investigador principal Adam Powell.

Por otro lado, el Profesor Asociado de Psicología Clínica y Neuropsicología del Trinity College de Dublin, Simon McCarthy-Jones, escribe en The Conversation: “las experiencias pueden proporcionar fortaleza y consuelo espiritual y emocional, reducir los sentimientos de aislamiento y alentar a las personas durante las tareas difíciles”.

McCarthy-Jones también aclara que los expertos no están completamente seguros de qué es lo que causa estas “alucinaciones” o qué es lo que pasa realmente cuando alguien reporta ver o sentir a los muertos.

(FUENTE: gq.com,mx)


Vampiros emocionales: “Son como parásitos que manipulan todo”

“Hacen más que simplemente drenar tu energía física. Los más malignos pueden hacerte creer que no eres digna ni digno de ser querido. Otros infligen daño de manera sutil pero no por eso menos grave para finalmente disminuir la autoestima de la persona que tienen al lado”. Así describe la psiquiatra estadounidense Judith Orloff, a los ‘vampiros emocionales’ en un artículo en la revista Psychology Today. Según plantea en su análisis, de base tienen rasgos narcisistas, son manipuladores y logran, como precisa en el artículo, chupar todo el optimismo y la tranquilidad de la persona con la que se relacionan; mientras ellos se fortalecen, el otro se debilita.

Así también lo plantea el psicólogo y columnista estadounidense Albert J Bernstein en su libro Emotional Vampires: Dealing with People Who Drain You Dry (2000), en el que sostiene que estos vampiros emocionales vienen en distintas formas; pueden ser nuestros maridos, amantes, familiares o hijos. Pero además, algunos vampiros son antisociales, otros son obsesivos compulsivos, otros tantos son controladores y paranoicos, y finalmente están los narcisos.

Y es que el término, que no se usa clínicamente y es más bien coloquial, surgió a principios de los dos miles en libros de autoayuda como el de Bernstein, más que nada para designar a un conjunto de individuos que, aunque difieran enormemente entre sí, de base tuvieran algún tipo de trastorno mental que se traduce en el desgaste de quienes se cruzan en sus caminos. La metáfora rápidamente agarró vuelo y, hasta el día de hoy, se usa para hablar de aquellos que, tal como lo hacen los vampiros, se alimentan de la energía y la alegría de los demás. Como explica la psicóloga y terapeuta familiar, Catalina Baeza, en la medida que consumen las ganas de vivir de los demás, ellos se alimentan y el otro las va perdiendo. “Son como los parásitos, pero lo que caracteriza a estos vampiros es que manipulan todo; lo que dices, lo que no. Dan vuelta las palabras, o ponen otras palabras en tu boca. La intención siempre es descalificar, pero como son personas significativas para ese otro, es difícil que los corten”, explica.

A eso se le suma que estas personas suelen ser atractivas y llaman la atención. Son plenamente conscientes de eso y, tal como los narcisos, lo usan a su favor. Como se plantea en el imaginario que ronda en torno a los vampiros; seductores, misteriosos y llamativos. “Dan ganas de relacionarse con estas personas porque quitan, pero dan. Y los seductores, por más simple que suene, seducen. Eso es lo que saben hacer. Las personalidades narcisistas acostumbran tener este tipo de comportamiento, pero de base las personas que los rodean solo existen como instrumento. Para el vampiro emocional y el narciso, las personas a su alrededor son funcionales y le sirven en la medida que los ayuden a cumplir sus deseos o metas”, explica. “No existen como sujetos legítimos o seres humanos. Por lo mismo la dinámica relacional que se genera es muy compleja y para el que está siendo drenado o absorbido por el vampiro, se crea una dependencia emocional”.

Y es que, como explica la psicóloga forense especialista en temas de género, Guila Sosman, los narcisistas se victimizan para chantajear emocionalmente y para demandar atención y cuidado. Muchas veces, en ese proceso de victimización que van a utilizar como herramienta para obtener lo que quieren, van a hacer que la mujer sienta culpa por no poder entregarle todo lo que exigen. “Los hombres narcisistas, en general, recurren a la descalificación o devaluación constante del otro para sentirse admirados y valorados ellos mismos. Incluso hoy, habiendo más consciencia respecto a la violencia contra la mujer y cuerpos feminizados, en muchas dinámicas de pareja en las que hay violencia psicológica y en las que la mujer está puesta en una posición inferior, es ella la que admira y atiende al hombre narciso, que la descalifica, perpetuando así la dinámica”, precisa.

Por eso, como explica Baeza, el trabajo que hay que hacer es personal. Lo más importante, según detalla, es pensar por qué necesitamos involucrarnos con alguien que nos seduce y al mismo tiempo nos consume. “Es clave preguntarse qué nos lleva a buscar eso y cuál es nuestra carencia. Más que pensar en alejarnos de ese tipo de personas, lo primero es darnos cuenta que cuando nos rodeamos de personas que están chupando nuestra energía, generándonos dolor, o personas con pensamientos catastróficos y tendencia al drama, lo que hay de base es una necesidad propia que no está del todo resuelta. O quizás no creemos que nuestra mirada es suficiente”, explica. “El trabajo, entonces, es pensar en qué nos lleva a estar ahí. Porque arrancarnos apenas vemos a un vampiro no va cambiar en nada; lo que vamos a hacer es encontrar otro con otra cara”.

(FUENTE: latercera.com)

Cartas de Gardel y Pugliese: Crean un insólito tarot que combina tango, artes visuales y cartomancia

La obra es atractiva aun para los cientificistas más radicales o para los refutadores de la cartomancia y el esoterismo: un tarot temático, basado en la iconografía tanguera y creado por veintidós artistas visuales rioplatenses que se sumaron –desde distintas perspectivas y estilos– a esta suerte de oráculo arrabalero.

La francesa Marianne Costa, una de las tarotistas más reconocidas del momento –también escritora, actriz y cantante–, y la argentina Ana Groch, licenciada en Historia del Arte, le dieron vida al Tarot del Tango. Costa es autora del bestseller La vía del tarot, junto con el legendario cineasta, escritor, psicomago y gurú Alejandro Jodorowsky, del que fue pareja y discípula. Groch, realizadora de performances y muestras de arte y tarot, fue discípula de ambos.

Los arcanos mayores de este mazo originalísimo fueron trabajados, entre muchos otros, por Marcos López (El Diablo), Andy Cherniavsky (El Sol), Alejandro Ros (El Loco) y Claudia Melo (La Papisa). Carlos Gardel inspiró el naipe de El Mago; Osvaldo Pugliese, el de El Ermitaño; Enrique Santos Discépolo, o Cambalache, el de El Mundo.

Pero no se trata de la mera extrapolación de grandes valores del tango a la estética, entre antigua y cool, del tarot moderno. Este cruce de mundos se dio de un modo menos obvio, más rico, creativo y personal.

-¿Cómo surgió la idea de este mazo, que viene acompañado por un libro?

Costa: Yo me sumé en noviembre de 2019. Ana me presentó el proyecto con la idea de que escribiera una introducción, pero me entusiasmé tanto que decidí unirme a este oráculo tanguero. Nos encontramos en la calle Florida a tomar un café con leche y surgió todo lo demás.

Groch: La idea estaba latente desde hacía más de diez años, cuando hice el proyecto Arcanos argentinos (un tarot realizado por artistas). Claudio Pustelnik, en aquel momento Director de Festivales de la Ciudad, tuvo la idea de hacer este cruce de mundos. Marianne siempre traza paralelismos o usa imágenes del tango. Por eso pensamos en ella, que adora el tango y que en sus viajes visita las milongas. Tuvimos la tremenda suerte de contar con su trabajo.

-¿Qué afinidades encuentran entre el tango y la cartomancia?

Costa: El tarot fue un juego de mesa inventado en Italia en el siglo XVI, y que todavía se juega en Francia. Antes de ser “recuperado” por el movimiento ocultista del siglo XIX, fue una herramienta de diversión y un pretexto para los encuentros sociales. Pero la estructura del tarot (hablo del antiguo, entre ellos el Tarot de Marsella), como la de cualquier juego complejo, es una descripción del mundo, una especie de mapa del universo psicológico y físico dentro del cual se mueve el ser humano. De la misma manera, el tango fue inicialmente un baile social, una diversión, pero desde su origen describe la complejidad del alma humana, la dimensión extática y trágica del encuentro con el otro. Todos los laberintos existenciales se pueden reflejar en el baile y en la poesía tanguera.

Groch: Frederic Conrod, investigador francés hoy en la Universidad de Miami, habla de tarot, tango y terapia como las tres pasiones de franceses y argentinos. El tango une Buenos Aires y París: lo vemos en letras y películas. La cartomancia también. El auge del ocultismo en Buenos Aires se dio a partir de las influencias de los surrealistas y del Tarot de Marsella. Desde ya, Xul Solar, pero también artistas como Raquel Forner, luego de sus viajes a París, realizaron obras en las que aparece el tarot. Antonio Berni y hasta el artista Juan Stoppani, que se animó a diseñar su propio tarot viviendo en París.

-¿Cómo eligieron a los artistas que trabajaron en este mazo?

Costa: La curaduría estuvo a cargo de Diego Vainesman, un talentoso diseñador argentino que vive en Nueva York. Partimos de un concepto general: que el conjunto de los arcanos mayores se transformara en un minicatálogo de arte contemporáneo argentino, que confluyeran artistas que trabajaran técnicas diferentes. Algunos son grandes tarotistas, como Claudia Melo. En otros casos fue impresionante porque veíamos algo esotérico en sus obras y luego de convocarlos conocimos sus vínculos con el tarot, como lo tienen Alejandro Bovo Theiler y Claudio Roncoli.

-¿Qué elementos del tango eligieron para que fueran representados?

Costa: Los cuatro palos tradicionales de los naipes españoles e italianos, que representan los cuatro centros del ser humano, encontraron su equivalencia tanguera. Los bandoneones son los bastos, la energía sexual o creativa y también el alma de la milonga. Las espadas son facones, la energía intelectual o mental, las armas de los compadritos para dirimir sus cuestiones y sanseacabó. Los oros, energía material o concreta, son faroles, típicos de los arrabales porteños. Las copas de champagne, energía emocional que nos habla de los corazones rotos o arreglados en el tango.

Groch: Y nos atrajo el uso del fileteado porque tiene que ver con el desarrollo de los arcanos menores en su estética de flores, hojas y volutas. La técnica del fileteado, plural y anónima en sus inicios, realizada en talleres por inmigrantes franceses o italianos, se vincula con la tradición de los Maitres Cartiers, maestros creadores de cartas de tarot, más mistéricos y ligados al arte e incluso a los talleres de artistas en el Renacimiento.

-¿Se asesoraron con algún tanguero para elegir figuras históricas?

Costa: Jugamos a conectar las cartas con el repertorio tanguero, que conocemos bastante bien. Pero este tarot no representa las grandes figuras del tango, como músicos, poetas, cantores o bailarines, sino una visión del ser humano a través del filtro tanguero y milonguero. Nos ha parecido más interesante conectar cada carta de los arcanos mayores con citas de tangazos, con esas frases que constituyen nuestro vocabulario básico de filosofía milonguera.

Groch: La búsqueda fue más destinada a encontrar hermandades, sentimientos, conceptos. Desde el inicio fue parte del equipo el periodista y gestor cultural Adrián D’ Amore. Su aporte fue vital para pensar vinculaciones, ampliar el repertorio y aumentar la posibilidad de profundizar en los significados a partir de las interconexiones entre los universos de las letras y los arquetipos.

-¿De qué modo decidieron representar a las mujeres en el mazo? ¿O eso lo eligió cada artista?

Costa: Nos pareció muy importante la paridad entre las cuatro figuras tradicionales (rey, reina, sota, caballero) y por eso las sotas fueron representadas como mujeres-música. En el tarot del siglo XVI, reina y rey representan claramente los géneros femenino y masculino, mientras que sota y caballero son hombres, pero en realidad representan posibilidades accesibles a cualquier ser humano: la sota es el espíritu de principiante y el caballero es la parte que emprende la búsqueda. En la mentalidad renacentista o de la Europa clásica, este neutro se expresaba en el masculino. En el Tarot del Tango nos parece importante dar una visibilidad equivalente a personajes femeninos y masculinos.

-¿Qué mazos de tarot temáticos las deslumbraron?

Costa: Me gustan mucho los mazos artesanales de un señor muy mayor y muy mítico que vive en Milán y tiene la librería El Meneghello. Se llama Osvaldo Menegazzi y es un dibujante y pintor excepcional que restauró muchos tarots antiguos y también grabó un tarot de gatos y otro de perros que son exquisitos. Además me encanta el tarot de Osho.

Groch: El Meneghello es de ensueño. Yo amo las ediciones de un lugar mágico en Riola, cerca de Bologna: El Museo Dei Tarocchi. Hacen tiradas limitadas, en general creadas y firmadas por artistas, o mazos temáticos. Uno de mis favoritos es uno de gárgolas de catedrales y otro de... galletitas. También el Tarot del Minotauro, una edición de los 80 de un artista francés que se llama Eric Provoost. Es una delicia, y muy borgeano.

-¿Cómo comenzó tu vínculo con el tarot y con el tango, Marianne?

Costa: Descubrí el tarot a mis 17 años, cuando mi madre me regaló un libro para leer los naipes comunes. Me entusiasmé con todo tipo de mazos, pero después de tres años de leer frenéticamente el tarot decidí hacer una pausa porque me provocaba angustia. Dije: “Hasta que me demuestren que es una herramienta sagrada no lo vuelvo a tocar”. En el 97 conocí a mi maestro de tarot, Alejandro Jodorowsky, y a primera vista entendí que conocía la sabiduría intrínseca del tarot. Aprendí con él, escribimos La vía del tarot, y este libro me trajo a Buenos Aires para dar un taller en el 2012.

-¿Y los primeros pasos tangueros?

Costa: Toda mi familia era tanguera, y yo escuchaba mucho tango pero no me sentía capaz de bailarlo. Pero cuando vine por primera vez a Argentina, Sandra Guida, anfitriona y hermana del alma, me llevó a la milonga Gricel: viendo las parejas que bailaban, recibí un flechazo tan fuerte que se me derrumbó la vergüenza y el rechazo a bailar. Desde entonces no puedo concebir mi vida sin tango, viajo con zapatos para la milonga y siempre ando canturreando versos de Manzi.

-Y vos, Ana, ¿cómo llegaste al tarot?

Groch: Desde muy chica estuve enamorada del esoterismo. A los 12 me compré un mazo a escondidas, pero como en una tirada familiar me salió el arcano sin nombre, el que algunos interpretan como La Muerte, me dio miedo y tiré el mazo completo. Me reconecté muchos años después, justamente por La vía del tarot. Así volvió a prender en mí muy apasionadamente. Empecé a investigar y a leer, y entendí que estaba muy ligado a mi carrera de base, Historia del Arte.

-¿De qué manera?

Groch: Está presente en el teatro, el cine, la moda. El arte y el tarot están absolutamente imbricados. En 2008 hice el mazo Arcanos argentinos, que se expuso en el C.C. Recoleta, y en 2010 traje a Alejandro Jodorowsky a hacer una Performance y Acto Psicomágico de Derechos Humanos y un Cabaret Místico en el MALBA. El mundo del arte, el azar y el ocultismo tienen relaciones asombrosas y recién ahora eso se está aceptando más. El arte, así como el pensamiento científico o filosófico, ha tratado desde sus inicios de comprender el universo. El tarot, cada vez más, es una herramienta para echar luz a estas insondables cuestiones del alma humana.

(FUENTE: clarin.com)

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