
Allan Kardec es el nombre adoptado por el fundador de esta doctrina, el cual se llamaba en realidad Hippolyte Leon Denizard Ravail, médico francés nacido en Lyon el 3 de octubre de 1804. Desde su juventud se sintió atraído por el estudio de las ciencias y la filosofía. Recibió educación en la prestigiosa Escuela de Pestalozzi, en Yverdun (Suiza), llegando a ser uno de los más eminentes discípulos de éste célebre maestro que tanta influencia ejerció sobre la reforma de la educación en Francia y Alemania.
Antes de que el Espiritismo popularizara su seudónimo, Allan Kardec, ya era ilustre por sus diversas obras escritas sobre la educación. Durante el año 1855, siendo foco de la atención general el asunto relativo a las manifestaciones de los espíritus, Kardec se dedicó a realizar observaciones sobre el fenómeno, principalmente interesado en desentrañar sus consecuencias filosóficas.
De inmediato vislumbró el principio de nuevas leyes naturales: aquellas que rigen las relaciones entre el mundo visible y el mundo espiritual, y que son la base del Espiritismo. Reconoció en la acción de este último una de las fuerzas de la Naturaleza, cuyo conocimiento habría de arrojar luz sobre una gran cantidad de problemas hasta entonces considerados insolubles, y determinó su alcance desde el punto de vista religioso. Decidido a divulgar sus descubrimientos, creó una publicación denominada “La Revista Espírita”, una publicación mensual, lanzada en 1º de enero de 1858; asimismo, fundó en París, el 1º de abril de 1858, la primera Sociedad Espírita constituida, a la cual denominó Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas, cuya finalidad era el estudio de cuanto pudiera contribuir al progreso de esa nueva ciencia. Allan Kardec tuvo la precaución, con absoluto fundamento, de no escribir cosa alguna bajo la influencia de ideas preconcebidas o sistemáticas. De carácter moderado y tranquilo, Kardec observó los hechos y de su observación dedujo las leyes que rigen el fenómeno. Fue el primero en presentar una teoría y en elaborar a partir de aquellos, un cuerpo de doctrina metódico y regular.
De la aparición de su primer libro, “El Libro de los Espíritus”, se considera que se dio nacimiento a la Doctrina Espírita. Hasta entonces sólo existían elementos y acontecimientos dispersos, cuyo alcance no todos habían podido captar. Las pruebas materiales que el Espiritismo presenta sobre la existencia del alma y de la vida futura –consideraba-, desbaratan las ideas materialistas y panteístas existentes. Uno de los principios más fecundos de tal doctrina, es el de la pluralidad de las existencias, vislumbrado con anterioridad por diversos filósofos antiguos y modernos.
Según sus trabajos, la explicación de las aparentes anomalías de la vida humana, de las desigualdades intelectuales, morales y sociales, así como que el Espiritualismo facilita al hombre saber de dónde viene, hacia dónde va, para qué finalidad se encuentra en la Tierra, y por qué se sufre: las ideas innatas se justifican por los conocimientos adquiridos en vidas pasadas, así como las simpatías y las antipatías por la naturaleza de las relaciones anteriores.
Allan Kardec desencarnó (como prefieren decir sus seguidores), el 31 de marzo de 1869. Su tumba es aún frecuentemente visitada por sus adeptos. Sus obras principales fueron: “El libro de los espíritus” (1857 y 1860), “El libro de los médiums” (1861), “El Evangelio según el espiritismo” (1864), “Cielo e infierno” (1865) y “Génesis” (1867).
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